miércoles, 28 de diciembre de 2011

Serendipity



¿Qué es el amor? Cuando oigo esa palabra se me vienen a la cabeza toda esa cantidad de películas románticas que nos hablan de ese sentimiento que es incondicional, pero también puede ser imprevisible, inesperado, incontrolable, insoportable y, aunque resulte extraño es fácil de confundir con el odio.
El amor es como un cuento de hadas, hoy en día ya casi nadie cree en ese tipo de sentimiento. Se considera una quimera, una fantasía... Una especie de Papá Noel para adultos.
Son pocos los que contestan afirmativamente a la pregunta de si creen en el amor verdadero. Ese amor que dura toda la vida, despertarte cada día al lado de la misma persona.
Mucha gente alega que no podría atarse a una persona para siempre... Las frases como "solo es sexo" o "sin compromisos" están hoy en día muy gastadas de tanto darles uso. "Disfrutar de la vida" creo que lo llaman... Pero para mí eso es una vida vacía y, ¿cómo vas a disfrutar de algo que está vacío?
Yo busco esa pasión incontrolable, ese sentimiento que te hace sentir que puedes flotar en el aire... Quiero a esa persona a cuyo lado me sienta especial, que convierta mis defectos en virtudes. Esa persona a cuyo lado mis inseguridades se vuelven tan pequeñas que apenas si pueden ser vistas con un microscopio. Que, aunque algo me asuste, no tenga miedo a enfrentarme a ello mientras esa persona esté a mi lado... Quiero mi propio cuento de hadas.
¿Qué puedo decir? Quizás esté loca, pero yo aún creo que sí puede encontrarse eso, no puedo explicarlo, pero de algún modo siento que, en alguna parte, está esa persona con la que amaneceré y anocheceré cada día de mi vida... Eso que popularmente llamamos "alma gemela".
Un corazón que comprenda al mío, un corazón al cual yo comprenda... Una persona, que me complemente y a la que yo complemente, como piezas de un puzzle que encajan entre sí.
Y, si hay algo que tengo claro, es que a esa persona no se la ha de buscar, no se ha de caminar mirando tras cada esquina por si acaso está ahí, porque la vida no es meramente una serie de accidentes o coincidencias sin sentido, sino más bien un tapiz de acontecimientos que culminan con un plan exquisito y sublime.
 Y así es como yo lo veo... No sé qué sucederá, si las estrellas se alinearán, si el universo mandará una señal.... Solo sé que cuando encuentre a esa persona, sabré que es ella.
Puede que al instante, puede que después de mucho tiempo, puede que resulte ser un viejo conocido, o alguien a quien conozca por casualidad y que los acontecimientos me devuelvan a ella... ¿Quién sabe? No se puede predecir el futuro... Solo sé que no se puede forzar que algo así suceda. Las cosas pasan cuando tienen que pasar. Ni antes, ni después.
Para poder vivir en armonía con el universo, todos nosotros debemos poseer una poderosa fe en lo que los antiguos llamaban Fatum, lo que comúnmente calificamos como destino.
Yo creo en el destino... Creo que el universo o lo que sea manda señales, y que depende de como las interpretemos seremos felices o no. Pero hay puntos en nuestra vida, determinadas cosas, que están destinadas a ocurrir, y que sucederán de un modo u otro. El amor es una de esas cosas.
Unas veces llegará y se irá, otras veces, será un error, pero lo que creo firmemente es que en algún momento, encontraré ese algo que durará siempre...
No digo que eso ocurra por arte de magia, para que algo dure hace falta fe, voluntad, valor y, por encima de todo, esfuerzo. Hace falta echar leña día a día para que la llama no se extinga. Y sí, se puede conseguir. Yo lo he visto, lo veo cada día.
Para amar realmente, hay que amar tanto las virtudes como los defectos, porque cada vez que haya una discusión, cada vez que esas manías que sacan de quicio rocen el límite de la paciencia, te darás cuenta de que es por esas cosas por las que estás ahí, de pié junto a esa persona. No sabes por qué, solo sabes que tienes que estar junto a ella, pase lo que pase. Y que la razón por la que esa persona para ti es única y especial no son sus partes buenas, sino sus partes malas.
El poeta Rumi dijo hace ochocientos años : lo que todos queremos es la confusa dicha del amor.
Y yo creo que sigue siendo así, que aunque lo disfracemos con indiferencia, todos seguimos buscando lo mismo.
Ese momento llegará, tengo toda la vida por delante para esperarlo. Pero por ahora, debo vivir cada día tratando de conocerme un poco más a mí misma, aprendiendo a hacer caso al corazón, consiguiendo paso a paso, ser la persona de la que me sentiré orgullosa. Y mientras tanto, por azar o por el destino da igual, sé que en algún punto del camino, me cruzaré con esa persona.
Ilusa, infantil, chiflada... Tenéis dónde elegir, pero dentro de mí, en lo más profundo de mi alma, sé que esto es cierto, que los cuentos de hadas de la vida real son aún más hermosos que los que se leen en los libros.

Y, para finalizar, dejaré una frase de Groucho Marx: "estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros. "


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