Fue una mañana del mes ... Me hallaba yo tranquilamente tendida en la cubierta de aquel pequeño barco, contemplando las nubes distraída mientras el suave vaivén de las olas me mecía. En mi ensoñación apenas me percaté de lo que sucedía a mi alrededor. El cielo se cubrió con un manto de terciopelo negro y el mar, hasta ahora en calma, se tornó turbio, tanto que parecía padecer los efectos de una tremenda borrachera. Una ola traicionera golpeó en casco por la proa y me empujó violentamente a la popa, arrancándome de aquel estado de duermevela que había velado a mis ojos semejante evolución del paisaje que me rodeaba. Agarré el timón con las manos temblorosas. Allí estaba otra vez, aquel sentimiento inmenso incontrolable, que nublaba mis sentidos y me sumía en el más completo de los vacíos. Le pregunté por qué había vuelto, si yo ya lo suponía olvidado. Como cabía esperar, no obtuve respuesta. No la necesitaba tampoco. Y allí iba yo otra vez, tratando...
❝Yo escribo. Es mi mayor victoria, mi conquista, el don del que me siento más orgullosa.❞ ーHistoria del Rey Transparente, Rosa Montero.