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Legado

 A finales de 2021 decidí presentarme a una convocatoria de relatos sin ninguna pretensión más que demostrarme a mí misma que podía hacerlo, que las musas de la escritura no me habían abandonado. Poco podía imaginar entonces la increíble aventura a la que me conduciría esa decisión. 

Conocía de antemano la anterior antología benéfica de Tessa y Cometa, Renacer, obra que por desgracia ya está fuera de mercado, pero que me permitió echar un vistazo al maravilloso trabajo que hacen. Con todo, tengo que decir que vivirlo desde dentro ha sido una experiencia incluso más emocionante de lo que esperaba. 
Legado es una antología que recoge poemas, relatos y microrrelatos dedicados a nuestros mayores. La heterogeneidad de temáticas y estilos podría hacer pensar que nos encontraremos con un collage multiforme en el que las piezas no acaban de encajar, pero os aseguro que nada más lejos de la realidad. A pesar de las diferencias, en esta antología encontraréis un sentimiento de unión, os hará reír y también llorar, pero por encima  de todo, os hará recordar a vuestros abuelos. 
Los beneficios están destinados a la ONG Grandes Amigos, que realizan una labor excelente ayudando a las personas mayores que están solas, una mano que se tiende en la oscuridad y aporta luz a todas las partes implicadas. 

Podéis conseguirla aquí

 Legado es una recopilación de poemas, microcuentos y relatos que contienen todas las historias que escuchaste de tus abuelos, y las que no te quisieron contar.
Legado es risas, llantos, erotismo, desesperación, amor, guerra y pasión. Legado es la semilla que plantaron y que nos entregaron de forma desinteresada. 
Esa semilla perdura en nosotros, y es nuestra responsabilidad cuidarla para que las generaciones posteriores puedan disfrutar de sus frutos: unos recuerdos impresos. 
Porque mientras no olvidemos su pasado, ellos serán eternos
Porque su legado somos nosotros

Mi relato se titula "Tortilla de patata", un título que puede parecer bastante anodino, pero que encierra un gran significado para mí.


Debatí mucho conmigo misma sobre si presentarme o no. Acababa de recibir un par de rechazos y estaba algo desanimada con mi escritura, pero me alegro de no haber hecho caso a la voz de mi cabeza. El relato está dedicado a mi abuela paterna, que se fue hace ya muchos años, pero cuyo recuerdo siempre me acompaña y me saca una sonrisa. De hecho, se me ocurrió porque tuve un recuerdo sensorial: de pronto me vinieron el olor y el sabor de la tortilla de patata que hacía ella. Escribí el relato el mismo día que cerraba la convocatoria del tirón, sin pensar, sin planificar. Las palabras salieron de mí como un torrente. Terminarlo y mandarlo fue para mí en sí una victoria. Una demostración hacia mí misma de que todavía podía escribir. Y eso hace que todo el cariño y el apoyo que está recibiendo la antología signifique mucho más. 


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