Ir al contenido principal

El pastor del dragón

¡Hola!
Aquí os traigo un relato que escribí allá por el 2006 y que hace algún tiempo estuvo por aquí subido, sin embargo, por una serie de motivos lo eliminé. Helo aquí de nuevo, fue uno de los primeros relatos que escribí de forma "seria", hasta el momento sólo había escrito pequeños cuentecillos como El Sauce Dormido, así que le tengo un especial cariño. 
Como de costumbre, espero que disfrutéis al leerlo tanto o más que yo al escribirlo :3, 
¡Un saludo! 

En un lugar muy lejano, ya olvidado por los seres humanos, había un pequeño pueblo al pie de un volcán. Hacía años que el volcán no entraba en erupción, pero hubo un tiempo en el que este lo hacía constantemente. Nos trasladamos, a la plaza de este pequeño pueblecito donde un amable anciano reúne a la juventud a su alrededor, esperando captar su atención con alguna leyenda antigua.
—Abuelo Matías, cuéntenos una de sus historias por favor. —Le ruega una dulce niñita que apenas si aparenta los cinco años.
—Esto era un rey...
—Que tenía tres hijas, las metió en tres botijas y las tapó con pez. —Un muchachito de expresión pícara interrumpió al anciano, tenía fama de ser el graciosillo del pueblo.
—Si así lo quieres, me retiro y me voy a mi casa. —Le reprochó Abuelo Matías, quien odiaba ser interrumpido.
—No por favor, prosiga —respondió una muchachita de verdes ojos.
—Hace mucho tiempo, cuando el volcán aún entraba en erupción, la vida en este pueblo era muy mísera. Por culpa de las continuas erupciones del volcán, los habitantes del pueblo no podían cultivar nada, por lo que debían pedir comida a otros pueblos, y era muy difícil que sus vecinos accedieran a llevarles los víveres, ya que temían que de camino les sorprendiera una de las erupciones del volcán. Por si esto no fuera poco, un dragón se instaló en una cueva cercana, y todos los días acudía arrasando con el ganado y los niños. El rey, desesperado viendo que su pueblo desaparecía, ofreció la mano de su hija, la hermosa princesa Amatista, a aquel que se librara de la bestia. Muchísimos caballeros lo intentaron, llegaron nobles y guerreros y ninguno regresó. Un pastorcillo, llamado Judeo, rondaba todas las noches el balcón de Amatista, esperando a que ella se asomara y le tirara una flor, un beso...
»Entonces, desesperado, acudió al rey y le rogó le permitiera enfrentarse al dragón. La corte estalló en carcajadas que se oyeron en el pueblo vecino, pero el rey las detuvo con un gesto de la mano.
—Si vos creéis que podréis lograr lo que mil caballeros no han logrado, adelante.
Judeo dio las gracias al rey y salió de la sala. A la mañana siguiente partió hacia la morada de la bestia, y una vez allí le gritó con gran valor:
—¡Tú, bestia, he venido a retarte!
El dragón, majestuoso y arrogante, le miró con sus ojos amarillos de reptil. Una voz retumbó en la cabeza de Judeo, sonaba profunda y penetrante. “¿Qué quieres retaco?” Aunque el dragón no moviese la mandíbula, Judeo estaba seguro de que era él quien hablaba. 
—He oído que te gustan los retos. Te propongo uno
“¿Cuál?”
—Se trata de una prueba, si ganas tú, cómeme, si gano yo, lárgate y no vuelvas.
“Debes de ser muy valiente... o muy tonto. Acepto el reto. ¿Cuál es la prueba?”
—Debes enroscarte alrededor de esa montaña.
“¡Ja, ja! ¿Y te crees que eso es una prueba? Ve sazonándote”
El dragón se enroscó, pero no era una montaña, sino el volcán. Judeo empezó a tirar piedras, lo que provocó que el volcán entrara en erupción. Al dragón no le dio tiempo a moverse y la lava le cubrió por completo, paralizándolo.
Judeo regresó a su pueblo y, en vista de que el dragón no volvía a molestar, se casó con la princesa. Desde entonces el volcán ya no es un problema porque, si entra en erupción, el dragón impide que la lava llegue al pueblo.



Los niños empezaron a aplaudir como locos, y sus madres los llamaron a cenar. Abuelo Matías recogió su sombrero y se dirigió a su hogar. Su mujer Amatista le había preparado un delicioso caldo. Aquella noche Abuelo Matías miró hacia el volcán antes de dormirse y guiñó un ojo a la oscuridad.



Irene, 2006.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El verdadero Jack Dawson

Saludos de nuevo. Ya sé que no acostumbro a subir nada en este blog que no sean cuentos o escritos fruto de mis reflexiones internas, pero hoy he querido publicar una historia real que durante este verano abstrajo mi mente. Confieso ser una gran entusiasta del Titanic, tanto de la película, que es mi favorita, como de las historias verídicas que encierra bajo su oxidada cubierta de metal.
Un buen día de estos en que las horas parecen transcurrir en años, estaba pasando canales sin apenas prestar atención a lo que aparecía en la pantalla y entonces vi este documental. Me resultó bastante interesante, así que me levanté del sofá y comencé a investigar. Encontré una página en inglés en la que contaba toda la historia y, dicho sea de paso, con bastante ayuda por parte de mi hermana, la traduje y elaboré la pequeña historia que os dejo aquí abajo. Espero que os guste y, como siempre, que disfrutéis tanto leyéndola como yo escribiéndola.
Un abrazo
Irene


En el cementerio Fairview Lawn de Nueva E…

El genio dormido

Este es un relato que escribí para el reto Citaura del blog InkTies (https://inkties.wordpress.com/category/retocitaura/), una propuesta que me resultó muy interesante, enriquecedora y, sobre todo, ¡divertida!  Este es el primero de tres relatos que escribí para dicho reto, los dos restantes los iré subiendo las próximas semanas. Por el momento, espero que disfrutéis al leerlo tanto o más que yo al escribirlo 😄. Un abrazo, Irene
P.D: La cita que lo inspiró es la siguiente:

La escritura es un acto de autohipnosis.
(Las cuatro después de medianoche, S.King)  ________________________________________________________________________

EL GENIO DORMIDO



“La escritura es un acto de autohipnósis.” Por esa razón, tras meses de frustrados intentos de componer una novela, Roger decidió hipnotizarse a sí mismo. Probó a hacerlo durante una hora, y el experimento tuvo tanto éxito que a esta le siguieron muchas más, hasta que la autohipnósis terminó por convertirse en un acto inevitable. Pasaron los mes…

El valle del miedo

¡Hola!  Llevaba ya un tiempo proponiéndome escribir un relato de terror por estas fechas. Pretendía subirlo el mismo día 31, pero entre unas cosas y otras me fue imposible. En cualquier caso, aquí lo tenéis por fin, aunque sea algo tarde.  Espero que disfrutéis al leerlo tanto o más que yo al escribirlo.  Un abrazo,  Irene 


EL VALLE DEL MIEDO
Tras las montañas de Escocia se halla oculto un pueblo cuyo nombre no se pronuncia. Está mal comunicado con el exterior y su población es escasa, pero no es esto lo que infunde tanto temor, sino la leyenda que se cierne sobre él como la niebla que siempre lo cubre; la misma historia que Noah Moore, periodista en ciernes, se disponía a registrar y cuya veracidad planeaba someter a su escéptico juicio. No se le escapaba que el verdadero motivo por el que su jefe le había autorizado a hacer aquel viaje había sido librarse de él, pero albergaba la esperanza de que aquel artículo le valiera al fin la columna que tanto ansiaba, incluso aunque esta resultara …